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10 pasos para empezar a estudiar rumano

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¿Quieres aprender rumano y no sabes por dónde empezar?

Necesitas unos consejos para estudiar rumano que te motiven a seguir estudiando.

Tal y como aparece en mi presentación, estudié dos carreras de Letras y soy licenciada en Filología rumana (en Rumanía) e Inglesa (en España), donde también cursé dos másteres de Inglés: uno para Fines Específicos y otro de Aprendizaje Integrado de Contenidos y Lenguas Extranjeras.

Aparte de hablar fluidamente y de ser capaz de manejarme bien en los tres idiomas a la vez, entiendo bien el francés y el catalán/valenciano. También estudié dos años de ruso, como aficionada, pero reconozco que no se me dio muy bien.

Mi experiencia de aprendizaje de lenguas

aprendiendo-otros-idiomas

El estudio del inglés me vino como afición en la adolescencia, mientras que el aprendizaje del español fue una necesidad que me surgió con 28 años, cuando emigré a España, país en el que vivo y cuya lengua se convirtió en la segunda, siendo la que más uso realmente, a veces incluso antes que el rumano, mi lengua materna.

Explico todo esto para darte a entender que he pasado por varios procesos de aprendizaje de idiomas por mi propia experiencia, empleando métodos de los más variopintos, como la traducción de la letra de las canciones de mis bandas favoritas, a clases de lenguas en colegio e instituto, tanteos de italiano y español en la universidad, cuadernos llenos de conjugaciones de verbos y formas gramaticales de ruso y francés, y – a la fuerza – soltarme a base de necesidad para pasar exámenes y hacer presentaciones delante de toda la clase, cuando todavía no me podía oír a mí misma pronunciar el español, por la extrañez que me creaba…

Cuando te comento que me ha costado muchísimo esfuerzo estudiar un segundo y tercer idioma, no te quiero desalentar, sino ofrecerte un par de consejos.

Si eres de los que piensa que nunca llegarás a ser bilingüe, ¡más te vale tomar nota!

¿Tienes claro por qué aprendes rumano?

El tema de la motivación lo he debatido ya en artículos anteriores, pero quiero reiterar que, si no tienes un buen motivo para aprender rumano, es muy probable que, a la larga, se te agote la motivación.

Querer impresionar a tus amigos nativos no es un motivo suficiente, pero querer acercarte a una persona rumana hablando su propio idioma y querer viajar a su país natal para conocer más de cerca su cultura y su gente es, absolutamente, otra cosa.

Sea cual sea tu motivación, lo realmente importante es comprometerte al máximo. Vas a tropezar muchas veces, te vas a desalentar, porque el rumano no es una lengua fácil, pero te animo que sigas, porque lo vas a conseguir.

pasamos al siguente paso

Hay muchísimos ejemplos de gente de Argentina, Méjico, España, Colombia, etc. que ha montado su vida en Rumanía y habla el idioma como si fuera suyo. Sigue su ejemplo, contacta con gente de tu país que ha pasado por este proceso y verás que no es imposible.

Repite cada día: “¡Quiero aprender rumano y voy a hacer todo lo posible por ello!”

1. Busca muestras de rumano y sumérgete

Como bien has leído en este artículo , no hay un camino correcto y concreto para aprender rumano. No importa qué materiales uses para estudiarlo, lo importante es que lo practiques todos los días.

Intenta rodearte de mucha información en rumano. Si vives en España, sabes que hay tiendas rumanas donde puedes encontrar revistas, echar un vistazo a los productos con etiquetas en rumano, habar con la dependienta, con la camarera del restaurante al que sueles ir…

sumergete para estudiar rumano

Intenta captar el idioma cuanto más puedas desde el primer momento y usa el contenido adquirido a lo largo del día.

Día tras día, oblígate a pensar en rumano, escribe frases sencillas o háblate a ti mismo en este idioma. Recomendaba también la escucha de cuentos y canciones infantiles pegadizas, de donde seguro que tatarearás algún refrán divertido. Aprenderás números, colores, animales y alimentos, casi sin darte cuenta. Copia alguna receta del libro de tu amiga o vecina rumana y dile que te explique en su lengua materna cómo cocinarla.  

2. Plantea un viaje imaginario o real a Rumanía

¡Rodearte de gente nativa y sumergirte en la cultura del idioma que estás aprendiendo es muy importante!

Muchos de los seguidores del canal me han confesado que su deseo es visitar Rumanía para disfrutar de la nieve. Seguro que tienes más ideas una vez llegado/a al país y que vas a descubrir cada día lugares nuevos y, sobre todo, su riqueza cultural.

viaje imaginario

Un premio enorme al hablar rumano es poder comunicarte con los lugareños. La primera conversación sencilla en rumano será para ti una recompensa increíble y tu interlocutor seguro que te animará.

3. Monta un equipo de aprendizaje

Aprender rumano con un compañero o varios es muy motivador. Aparte de poder compartir tu experiencia, puedes sentir el afán de superar al otro, lo que alimentará tu motivación y te alejará de la idea de abandonar tu camino. También, tener a alguien con quien hablar en rumano (y quizás incluso viajar juntos), al final, es la idea básica detrás de todo el proceso de aprendizaje.

Recuerda que cada idioma esconde cierta perspectiva de ver y nombrar las cosas. ¡Adapta la manera en la que tú piensas a la manera en la que se piensa en rumano! Al principio, es fácil notar la necesidad de reformular la frase al no conocer la palabra exacta, pero tienes la ventaja de que el orden de las palabras en rumano es muy flexible y, digas como lo digas, se te entiende por igual. Tu compañero compartirá tu vivencia.

4. Adapta el método a tu reto

Si tu principal finalidad es hablar rumano con la gente, seguro que no te interesará estar encerrado delante de tu libreta de iniciación, sino que vas a buscar conversación, en contextos relevantes para ti.

Hay que usar el idioma; no te sirve conocerlo sólo por amor al arte.

metodo estudiar rumano

En este caso, sabes que lo que hay que buscar es la aventura de poner el rumano a trabajar en situaciones cotidianas, tareas sencillas o para desenvolverte con él cuando vas al extranjero. Si no tienes la disponibilidad de viajar de la que hablaba antes, lo puedes hacer de forma virtual, entablando una conversación sobre las atracciones turísticas de Rumanía con la camarera o la vecina rumana del tercero.

5. Canta y baila en rumano

Estando en España, he oído mogollón de veces a gente que se sabía la famosa canción del grupo O-Zone, “Dragostea din tei”.

Vrei să pleci, dar nu mă, nu mă iei…

Yo practicaba inglés escuchando canciones, traduciendo la letra y cantando a pleno pulmón la misma canción hasta que me aprendía de memoria las partes que más me gustaban. ¡Usa el rumano de cualquier forma que sea creativa! Busca trabalenguas, chistes, escucha canciones rumanas modernas con su traducción, en otras palabras ¡diviértete en rumano!

Estudiar el rumano es más divertido de lo que piensas.

6. Abandona tu zona de confort

Como decía, cometer errores y no sentirte avergonzado es de valientes y aprender rumano requiere de esa cualidad. ¡Ármate de valor y pisa fuerte! ¡Enfréntate a nuevas situaciones intentando salir de la comodidad del estudio con lápiz y papel!

abandona la zona de confort

Te tienes que ofrecer la oportunidad de practicar el idioma hablando con los rumanos en su idioma. Pierde el miedo a comunicarte, aunque te parezca que tu pronunciación no es perfecta, aunque te falle el vocabulario o no te venga a la mente una estructura que te haría falta en ese momento. Lo más importante es crear en ti la costumbre de hablar en rumano y “palpar” el sentido del idioma en sí, poniéndote en el lugar del hablante nativo.

7. Abre tus oídos. Tienes que aprender a escuchar antes de aprender a hablar…

Mucha gente culpa el hecho de no haber estado expuesta a estímulos en un idioma, como excusa de “no tener los oídos abiertos”. No pasa nada. Si la tele no te ha dado esa oportunidad, escucha el idioma que quieres aprender de otras fuentes…

En el caso del rumano, aparte de las canciones de las que hablamos y de los nativos que te pueden rodear, hay otro sinfín de fuentes en la red: programas de televisión como noticias, concursos, chistes, etc. que, aparte de enseñarte una cantidad de cosas, te hacen pasártelo bien.

aprende a escuchar

Cuanto más escucharás el rumano, más familiar se te volverá y más fácil te será hablarlo. A veces, nos parece que nunca llegaremos a pronunciar como un nativo. A mí misma me parecía raro escucharme hablar en español, porque había sonidos nuevos que no me salían de forma auténtica… Incluso hoy en día la gente nativa me confiesa que, por el acento en español, parezco francesa… Repítete a ti mismo que “el ser humano es capaz de pronunciarlo todo, sólo que no está acostumbrado a hacerlo”.

8. Para estudiar rumano, toma ejemplo de los demás

Siempre insisto que el rumano es una lengua romance y que, al conocer el español como base (ya no digo el francés o el italiano), tienes muchas ventajas a la hora de aprenderlo. La facilidad te viene por el hecho de que la estructura y la lógica del rumano son muy parecidas a las del español, aunque la pronunciación pueda demandarte un poco más de esfuerzo.

“Ă” y “â” son difíciles de pronunciar al principio, pero para eso están los ejemplos. Mira a los nativos cómo pronuncian palabras que contienen esos sonidos e imítalos tanto como sea posible. No es tarea difícil, sólo hay que practicar.

9. Habla rumano con tus familiares o contigo mismo

Aunque no suene como una gran tentación, hablarte a ti mismo puede ser una buena opción de practicar rumano, para pulir la pronunciación de ciertas palabras y usar vocabulario o frases usuales. Esto puede ayudarte a mantener el contenido adquirido bastante fresco en tu mente, de manera que te sentirás más confiado/a cuando tengas que usarlo con otra persona.

hablar con familiares

Si en tu familia no hay ningún nativo o a nadie interesado en aprender rumano contigo, háblale/s a tu/s hijo/s. Los niños estarán encantados aprender, a modo de juego, palabras nuevas en otro idioma. Les sonará extraño y se divertirán.

10. ¡No tengas miedo a cometer errores!

Los niños no se equivocan. Los niños exploran y nombran las cosas a su manera, según les parece. Ellos no tienen el sentido del ridículo, ni el bloqueo que les daría un cierto estatus social, sino todo lo contrario: quieren experimentar con el nuevo idioma y no les importa cometer errores o extraer normas gramaticales según su propia intuición sobre las regularidades.

sin miedo

En un idioma nuevo, es natural admitir que hay cosas que todavía no dominas. Equivocarse y cometer errores es parte del proceso de aprendizaje. ¡No te pongas limitaciones! Hay muchos aspectos que no puedes aprender, al principio, ya que los casos o los verbos son aspectos bastantes difíciles en rumano, pero admitir y aceptar que no lo sabes todo es la clave para crecer y progresar. 

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